Reflexión sobre la experiencia, acompañando a mi padre con las Artes Somáticas Aplicadas® en el proceso de morir

Abr 17th, 2008 | By griselda | Category: Artículos, Griselda Tello

Por Griselda Tello

Este artículo forma parte de “El silencio y la sensación corporal interior en el proceso de morir y muerte. Acompañamiento a mi padre con las Artes Somáticas Aplicadas”

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III Reflexión sobre la experiencia

¿Qué nos enseña esta experiencia?

1. Cambios en las sensaciones corporales interiores e inmovilidad anuncian el final

Haciendo un balance del proceso de su enfermedad y muerte, el primer indicador que mi padre tuvo acerca del avance de su enfermedad, fue la creciente dificultad respiratoria y la sensación de dolor focalizada y malestar general -aún cuando controlados-. Ambas, acompañadas de la pérdida de sus facultades motoras para caminar por sí solo e ir al baño, le anuncian que el final había comenzado.

Durante estos días, yo me preguntaba por qué tenemos que irnos así de este mundo, poco a poco disminuidos físicamente, ¿acaso no hay otra manera de morir? Pero desde la perspectiva del ser que muere, dichas sensaciones corporales lo preparan para explorar la grandiosidad de la vida, y lo que vendrá. Porque cuando estamos sanos no valoramos la capacidad de estar de pie, sentados, echados, arrodillados; ni lo maravillosos que son nuestros pies, piernas, manos, dedos, ojos, etc. Las sensaciones de dolor y la inmovilidad hacen que mi padre tome conciencia de que ya estaba en el proceso final, el cuerpo físico no respondía.

2. La medicina y las artes somáticas aplicadas acompañando al moribundo

Para las ASA®, el dolor es el vehículo de exploración de lo que te aflige en tu ser interior, y a la vez, al estar en conciencia de él, es el que te abre la puerta para sanar. Para una persona con cáncer terminal, los dolores invariablemente son muy fuertes e insoportables, y la medicina trata de controlarlos a fin de que el paciente no sufra, preservando su calidad de vida.

En el caso de mi padre, el dolor se pudo controlar medianamente, alternando momentos cortos de dolores fuertes (en la escala de 1 a 10, llegó a 8), con estados de malestar general (una especie de dolor que no se sabía dónde se alojaba, y que duraba varias horas en el día), y momentos de tranquilidad (que se repartía por varias horas en el día).

Si el consumo de un componente químico y los cuidados paliativos médicos lo ayudaron a controlar el dolor, ¿qué papel jugó ASA en su proceso de morir y muerte?

  • A facilitarle el uso de sus propios recursos corporales disminuidos para transitar por el dolor, la inmovilidad corporal y las emociones.
  • A sentirse tranquilo, atendido y acompañado amorosamente, especialmente en los momentos críticos (llegando incluso hasta engreírse, actitud que desconocíamos en él). El nacimiento como la muerte es un hecho vital individual y a la vez profundamente social, que teje redes invisibles sin explicación.
  • A sentir confianza, que allí estábamos presente, que somos su continuación, y que él se iba a un viaje, donde tenía que ir solo.
  • A cuidar los momentos de intensa relación consigo mismo, y cerrar las diversas etapas del proceso de la muerte, hasta el morir propiamente dicho, y la postmuerte.
  • A perderle miedo al proceso de morir y la muerte, reflexionar sobre ella y dar lectura al mensaje corporal de la muerte.

Con la plenitud de conciencia del ser que acompaña amorosamente al moribundo, la capacidad de escuchar se amplía, escucha dentro de sí, y escucha afuera. Se produce una comunicación integral y compleja, que involucra varios planos del ser, y de la vida. Una conciencia de estar presente, un diálogo con palabras exactas y abundante comunicación no verbal. A la vez, una conciencia de que algo se va, se cierra y algo nuevo se abre.

Con el estímulo de la respiración suave y profunda, la respiración dificultosa se atenúa, y un nuevo momento de tranquilidad corporal, emocional y espiritual se abre.

Al estimular todos los sentidos, se siente y se escucha con la piel, la música transporta, los colores iluminan, los olores y sabores hacen remembranza, entre otros múltiples efectos de interconexiones corporales, emocionales y espirituales. Si el ser humano sólo tomará más conciencia de sus sentidos, tendría tanto dentro de sí que habría menos infelicidad y más creatividad para la vida y para la muerte.

Con el contacto seguro, la relación del uno con el otro se extiende más allá del raciocinio, surge una comunicación corporal, una complicidad para acompañar el dolor, no estás solo en tu sufrimiento. Y la parte corporal afectada, por fin es atendida. ¿Desbloqueada? No lo sabría decir. Pero deja su mensaje, especialmente para la siguiente generación.

Al masajear y estimular con micromovimientos músculos, tendones y articulaciones, no sólo se alivia los malestares producto de la inactividad del cuerpo, sino que se estimula las funciones cerebrales. No en vano la sabiduría ancestral china, ha creado un mapa corporal que deja ver que el cerebro está presente en todas las partes del cuerpo. En el caso de mi padre, sus funciones vitales marcharon con relativa regularidad habitual, siempre conservó su lucidez, y el repaso de su vida en estado alterado de conciencia lo hizo como quien “surca el mar con su bote y sus remos”, solo y confiado frente a la inmensidad de la vida y de la muerte.

Al activar el campo energético del moribundo, limpias el aura como hacen las culturas ancestrales con sus enfermos, él no se sana pero queda tranquilo y liviano para estar consigo mismo. Igualmente, ocurre con la familia. No puedo explicar científicamente como sucede este fenómeno, solo testimonio el bienestar en el moribundo.

Con la oración, se hace presente una fuerza espiritual que alienta al moribundo y su familia, y le otorga paz. Al final de sus días, mi padre ya no discrepó con Dios, simplemente lo recibió. Ya no decía: “la Capitanía del Callao me llama para que me presente” (como en las fases anteriores de su proceso de muerte), sino que Dios lo llamaba por su nombre para que vaya al cielo: “¡José María Tello López, preséntese¡”. Entonces, cuando entró por última vez (un día antes de fallecer) a la sección de Emergencia del hospital y lo llamaron en voz alta por su nombre completo, él dijo: ¡¡Presente¡¡

¿Qué queda pendiente entre la Medicina y las Artes Somáticas Aplicadas para la atención del ser humano en su proceso de morir? Primero, mayor integración entre los Cuidados Paliativos para preservar la “Calidad de Vida – Dignidad De Muerte” del paciente terminal y las otras especialidades de la Medicina. Cada especialidad está encerrada en sí misma, falta escucharse entre ellas. Segundo, trabajar la articulación entre los Cuidados Paliativos Médicos (terapia para combatir el dolor) y las Artes Somáticas Aplicadas para la atención integral del ser humano frente a la vida y la muerte.

continuará…

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